Stick Noticias

Antonio Iglesias López publica; ´La casita de los carballos´, una nueva obra repleta de memoria, raíces y emoción

CÍRCULO ROJO. La casita de los carballos es una obra que explora la memoria familiar, el vínculo con la tierra y el peso emocional de los recuerdos a través...

PUBLICIDAD

CÍRCULO ROJO. La casita de los carballos es una obra que explora la memoria familiar, el vínculo con la tierra y el peso emocional de los recuerdos a través de una narración íntima y evocadora. Con un estilo cercano y sensible, Antonio Iglesias López propone un recorrido por las vivencias, los afectos y las huellas que dejan los lugares que marcaron una vida.

La historia se desarrolla en torno a una antigua casa familiar rodeada de carballos —robles característicos del paisaje gallego—, convertida en símbolo de refugio, identidad y pertenencia. A partir de ese escenario, la obra aborda temas universales como la infancia, la nostalgia, la pérdida, el paso del tiempo y la necesidad de conservar las raíces.

A través de personajes profundamente humanos y de situaciones cargadas de emoción, el relato reconstruye fragmentos de vida donde la familia, los silencios y la memoria ocupan un papel central. El libro también refleja la conexión emocional con el entorno rural y la importancia de los espacios que permanecen ligados a la historia personal.

Dirigida a lectores que disfrutan de las novelas intimistas y de las historias con trasfondo emocional, La casita de los carballos invita a detenerse en los pequeños detalles cotidianos y en aquellos recuerdos que, pese al tiempo, continúan definiendo a las personas.

Con esta obra, Antonio Iglesias López presenta una narración cargada de sensibilidad y autenticidad, en la que el paisaje y las emociones se entrelazan para construir una historia sobre la memoria, la familia y el regreso a los orígenes.

AUTOR

Orensano de 1955, nací en Areas, en A Peroxa, tierra agarimosa y dura, respirando os airiños del Miño.

Desde muy pequeño recuerdo que dos pasiones me movían: el desenvolvimiento de la naturaleza en general —árboles, flores, aves, lluvia, caracoles, la aurora, el solpor...— y escribirle a todo ello cual si fueran seres vivos que me acompañaban en mis juegos, de manera corta, buscando que me acompañase la belleza que veía. ¿Consecuencia de ser asiduo lector de cuentos? Sinceramente, la lectura que más me influyó e inspiró fue la poesía. Poetas como Quevedo, Góngora y otros grandes de generaciones posteriores los leía y releía hasta sabérmelos de memoria. No obstante, la naturaleza, además de sentirme un poco su guardián, movía mi sangre cual primavera continua. ¿Cómo no tener presente cada palabra, cada gesto o cada acción de mi abuelo o de los labregos que, palada a palada, gota a gota de sudor, mimaban su entorno?... Sí, el medio natural me atraparía para siempre.

Nada más acabar el COU, trabajé en una empresa curtidora de pieles, matriculándome en la UNED con la idea de introducirme en el mundo del Derecho, aunque aquello se quedó en eso. La llegada de la mili, obligatoria entonces, me llevó a hacerla voluntario en la Guardia Civil. Ese cuerpo me daba la oportunidad de volver los ojos a un servicio de protección de la naturaleza que, particularmente, era motivador —las imprevisibles puertas de la vida, que diría mi abuelo— y, sin duda, a mi medio tan amado desde otro prisma.

Seguirle escribiendo a todo ello daría lugar a un poemario, Mirlos y Bolboretas, que finalmente publicaría; si bien, a otro tanto que escribí y que me acompañaría en libretas y hojas sueltas durante el camino andado, no le volvería a hacer caso...

En mi ánimo nunca estuvo que cuanto escribía fuese un diario, puesto que el poso de la naturaleza mamada durante la niñez sería como un hilo irrompible de todo.

SINOPSIS

TOMO I:

Todo empieza con un niño y su abuelo. Con una casa entre carballos, una lareira encendida y un río que guarda secretos bajo las piedras. La casita de los carballos —Tras los hechizos de Areas— es el viaje íntimo de un nieto que descubre el mundo a través de la voz pausada y mágica de Belliño, el labrego que le enseñó a mirar la tierra, a entender el alma de las cosas y a nombrar lo invisible.

Este libro no cuenta la infancia: la invoca. Entre relatos de la emigración a Cuba, juegos con canicas y paseos por la Ribeira Sacra, el narrador reconstruye su mundo con palabras que huelen a madera húmeda, pan de centeno y aire morno. Lo real se confunde con lo legendario —los Xacios, el cadrado mágico, las almas cósmicas que salen de las llamas da lareira para enfocarse en los sentidos— porque así es como se recuerda de verdad: como una fábula que fue cierta.

Este libro es un homenaje a todos los abuelos que nos enseñaron a ver magia donde otros solo veían la rutina de cada día.

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN