La Dra. Blanca Fernández, ginecóloga de Policlínica Gipuzkoa, alerta del aumento de infecciones vaginales y urinarias en los meses estivales. El calor, la humedad y los cambios de hábitos elevan el riesgo de cistitis, candidiasis e ITS durante las vacaciones. El uso de preservativo, la hidratación y evitar la ropa húmeda son esenciales para mantener la salud íntima en verano
Con la llegada del verano, las consultas ginecológicas registran un aumento significativo de infecciones como la cistitis, la candidiasis o las infecciones vaginales. Las altas temperaturas, la humedad y los cambios en los hábitos diarios crean el contexto ideal para que proliferen estos problemas de salud íntima. Así lo explica la doctora Blanca Fernández, ginecóloga de Policlínica Gipuzkoa, quien subraya la importancia de la prevención para reducir su incidencia.
"El verano favorece estas infecciones porque aumentan el calor y la humedad, pasamos más tiempo con bañadores mojados y realizamos más actividades acuáticas", señala la especialista. Estos factores alteran la flora vaginal y generan un entorno propicio para el desarrollo de microorganismos.
Uno de los problemas más frecuentes en esta época es la cistitis, una infección del tracto urinario bajo cuyos síntomas incluyen escozor o dolor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño, urgencia miccional o molestias en la parte baja del abdomen. En casos más avanzados, incluso puede aparecer sangre en la orina. Para prevenirla, la doctora Fernández recomienda medidas sencillas pero eficaces: "Es fundamental cambiarse el bañador húmedo lo antes posible, usar ropa interior de algodón, mantenerse bien hidratada y orinar después de las relaciones sexuales".
Junto a la cistitis, la candidiasis es otra de las infecciones comunes durante los meses estivales. Este tipo de infección está especialmente relacionada con la humedad y el uso de prendas poco transpirables. "El bañador mojado o la ropa interior ajustada y sintética favorecen su aparición", explica la especialista. A ello se suman los cambios en la alimentación, el descanso y la rutina de higiene, que también pueden alterar la flora del organismo.
El verano también está asociado a un incremento de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Según la ginecóloga, esto se debe al aumento de relaciones sexualesocasionales y a una disminución de la percepción del riesgo. "Es imprescindible utilizar preservativo en todas las relaciones sexuales, de principio a fin, y consultar con un profesional ante cualquier sospecha o tras una relación de riesgo", advierte.
En este contexto, la automedicación representa otro de los problemas habituales. Muchas pacientes tienden a identificar cualquier molestia vaginal como candidiasis y recurren a tratamientos sin diagnóstico previo. "No todas las infecciones son candidiasis y el uso inadecuado de medicamentos, especialmente antibióticos, puede retrasar el diagnóstico y empeorar la situación", señala la doctora Fernández.
Por ello, insiste en la importancia de acudir a consulta ante cualquier síntoma y evitar el autotratamiento. Un diagnóstico adecuado permite aplicar el tratamiento correcto y prevenir complicaciones.
En cuanto a la rutina de cuidado íntimo, la especialista recomienda mantener hábitos sencillos y constantes: higiene diaria con agua y jabón, secado adecuado de la zona, uso de ropa interior de algodón y evitar prendas demasiado ajustadas. Asimismo, es clave cambiarse rápidamente de ropa húmeda tras el baño y garantizar una adecuada hidratación.
"El objetivo es mantener la zona seca y respetar el equilibrio natural de la flora vaginal", concluye la doctora Fernández. Con pequeños gestos diarios, es posible prevenir la mayoría de estas infecciones y disfrutar del verano con una buena salud ginecológica.







