El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha formalizado la imposición de aranceles a varios países europeos implicados en el despliegue militar y la cooperación en la defensa de Groenlandia, lo que ha provocado una reacción inmediata de las instituciones europeas y de los principales líderes de la Unión Europea, que preparan una respuesta coordinada y advierten de un grave deterioro de la relación transatlántica.
El anuncio final de Trump
Trump anunció que impondrá un arancel inicial del 10% a las importaciones procedentes de ocho aliados europeos —entre ellos Dinamarca, Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Noruega y Finlandia— a partir del 1 de febrero, con la amenaza de elevarlo hasta el 25% si no se alcanza un acuerdo sobre el futuro de Groenlandia. El presidente enmarcó la medida como una represalia directa a los países que han enviado tropas o participado en ejercicios militares en la isla para reforzar su defensa dentro de la OTAN, y volvió a presentar la adquisición de Groenlandia como una cuestión “vital” para la seguridad nacional de Estados Unidos y para la “supervivencia del planeta”.
Según medios estadounidenses, la decisión supone la culminación de las amenazas arancelarias que Trump venía deslizando en los últimos días contra los países que se oponen a sus aspiraciones sobre la isla, y se añade a un clima ya tenso por el acuerdo arancelario UE‑EE UU firmado el año pasado, que preveía un gravamen del 15% generalizado sobre los bienes europeos. La Casa Blanca vincula ahora explícitamente los nuevos aranceles con la postura de los gobiernos europeos sobre Groenlandia y con el envío de contingentes militares al Ártico, pese a que la defensa del territorio es competencia de Dinamarca y se canaliza desde hace décadas en el marco de la OTAN.
La reacción de los líderes europeos
Los principales líderes europeos han calificado el anuncio de “inaceptable” y “completamente equivocado”, subrayando que se trata de medidas contra aliados que están actuando dentro del marco de la OTAN y del derecho internacional. La BBC recoge las críticas del primer ministro británico, Keir Starmer, que ha denunciado que imponer aranceles a socios que contribuyen a la seguridad del Ártico es “completamente erróneo”, mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, ha advertido de que Europa no cederá ante “intimidaciones” comerciales ligadas a la presión sobre Groenlandia.
Mandatarios de los países directamente afectados, como Dinamarca y los nórdicos, han reiterado que cualquier decisión sobre Groenlandia corresponde exclusivamente a Copenhague y al propio gobierno autónomo groenlandés, y han defendido el despliegue de tropas europeas en la isla como un gesto de solidaridad dentro de la Alianza Atlántica frente a potenciales amenazas rusas o chinas en el Ártico. Diversas capitales europeas han advertido además del impacto económico de una escalada arancelaria en sectores clave —desde la industria manufacturera alemana hasta las exportaciones agrícolas y energéticas del norte de Europa—, en un contexto de desaceleración económica global.
La respuesta de la Unión Europea
La Unión Europea ha activado consultas urgentes para articular una respuesta conjunta, tanto política como comercial, a los aranceles anunciados por Trump. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha asegurado que la UE “mantendrá una posición muy firme en defensa del derecho internacional”, recordando que Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca y que cualquier intento de adquisición forzada o bajo presión económica sería contrario a las normas básicas que rigen las relaciones entre Estados.
Euronews y otros medios europeos señalan que la Comisión y el Parlamento Europeo estudian congelar la ratificación del nuevo acuerdo arancelario UE‑EE UU y preparar contramedidas proporcionales si Washington mantiene o amplía los gravámenes vinculados a Groenlandia. En paralelo, el Consejo Europeo trabaja en una declaración común que respalde explícitamente a Dinamarca y al gobierno autónomo groenlandés, y que reafirme la idea de que la seguridad del Ártico debe abordarse de manera cooperativa en el seno de la OTAN y no mediante presiones comerciales unilaterales.
Tensión transatlántica y pulso por el Ártico
El anuncio de Trump abre un nuevo frente de tensión en la relación transatlántica, ya deteriorada por anteriores rondas de aranceles y disputas en materia de defensa. La crisis estalla además en un momento en que varios países europeos han incrementado su presencia militar en Groenlandia, precisamente para reforzar la disuasión colectiva frente a Rusia y China y demostrar que la OTAN puede proteger el flanco ártico sin necesidad de un cambio de soberanía sobre la isla.
Analistas citados por medios como CNN y CNBC advierten de que el uso de la herramienta arancelaria contra aliados por su postura sobre un territorio de un Estado miembro de la UE sienta un precedente delicado y alimenta el debate interno europeo sobre la necesidad de mayor autonomía estratégica frente a Estados Unidos. En Groenlandia y Dinamarca, mientras tanto, se multiplican las protestas ciudadanas contra cualquier intento de compra o anexión, en un pulso geopolítico que convierte a la isla en uno de los epicentros de la rivalidad global en el Ártico





