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El Gobierno de Navarra aprueba un nuevo decreto foral para la gestión de los residuos sanitarios

Estos desechos suponen apenas el 0,08% de la basura generada en la Comunidad Foral, pero requieren una gestión específica por su alta peligrosidad

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  • Hospital Universitario de Navarra / Nafarroako Ospitale Unibertsitarioa.

El Gobierno de Navarra ha aprobado en su sesión de hoy un nuevo decreto foral de residuos sanitarios, mediante el que se regula la producción y gestión de estos desechos con el objetivo de proteger la salud pública y el medio ambiente, dado que en algunos casos se trata de residuos infecciosos o químicos de alta peligrosidad que exigen un tratamiento específico y más costoso.

Según los últimos datos disponibles, correspondientes a 2022, Navarra genera anualmente 2.203 toneladas de residuos sanitarios, un 0,08% del total de basura producida en la Comunidad Foral, de las cuales un 83% se generan en centros hospitalarios o de atención sanitaria. De esa cantidad, solo el 24% —589 toneladas— corresponde a residuos de tipo peligroso. Aunque su incidencia es mínima en el volumen total de residuos, su peligrosidad exige una atención especial para garantizar la salud pública y medioambiental.

Una normativa obsoleta desde los años noventa


La actualización de la norma era necesaria por varios motivos. Los decretos vigentes hasta ahora databan de 1993 y 1994 y estaban desfasados respecto a la ley estatal 7/2022. Además, en las últimas décadas han aumentado y se han diversificado los residuos sanitarios, con la aparición de nuevos desechos con riesgos específicos. La actualización responde también a la necesidad de regular de forma clara y uniforme el papel de todos los agentes que operan con estos residuos: productores, transportistas y gestores.

Entre las principales novedades del decreto figura la inclusión de nuevos tipos de residuos, lo que amplía de tres a cinco su clasificación en función de la peligrosidad. También se incorporan nuevas actividades generadoras de residuos, como los servicios estéticos y los laboratorios avanzados. Asimismo, se modifica el enfoque de gestión: si antes se centraba únicamente en la eliminación, ahora se adopta la nueva jerarquía de prevención, reutilización, reciclaje, valoración y eliminación, si bien en este sector la actuación sigue orientada principalmente hacia una eliminación segura más que hacia la economía circular, aunque sí se contempla, por ejemplo, la reutilización de envases de determinados residuos.

Cinco grupos según su peligrosidad

El decreto se estructura en cinco capítulos: el primero clasifica los residuos, el segundo se centra en la gestión intracentro y extracentro, el cuarto ordena la actuación de los distintos agentes implicados y el quinto recoge el régimen sancionador. Los residuos quedan clasificados en cinco grupos: el Grupo I, asimilable a los residuos urbanos y generado por actividad ajena a la sanitaria; el Grupo II, residuos no específicos con bajo riesgo infeccioso, como material de curas, escayolas, guantes o mascarillas; el Grupo III, residuos infecciosos, como cultivos, agujas y elementos punzantes, líquidos corporales, sangre o residuos de animales infecciosos; el Grupo IV, residuos de medicamentos peligrosos, como citotóxicos y citostáticos empleados en quimioterapia; y el Grupo V, residuos sanitarios de naturaleza química.

La norma obliga a identificar y separar los residuos sanitarios desde el momento de su generación, define las características que deben tener los envases y las etiquetas en función de su peligrosidad, y establece las condiciones de ventilación, acceso e higiene que deben cumplir los espacios de almacenamiento en los centros. Además, regula la recogida, el transporte y el tratamiento de estos residuos fuera de los centros productores.

2.203 toneladas al año

Navarra genera un total de 2.203 toneladas de residuos sanitarios anuales, de las cuales el 76% no son peligrosos y pueden asimilarse a los domésticos (grupos I y II), mientras que el 24% restante sí lo son (grupos III, IV y V). El 83% de estos desechos se produce en centros de atención sanitaria, un 15% procede de centros de educación e investigación sanitaria, un 2% del sector farmacéutico, y un 0,2% de clínicas veterinarias, dentales, de estética, de fisioterapia, podología, farmacias, explotaciones ganaderas o empresas con servicios sanitarios propios.

Desde 2014, año en que se comenzó a contabilizar este flujo, los residuos sanitarios han experimentado un alza que alcanzó su pico en 2018, con 2.691 toneladas. Tras la pandemia de covid-19, el volumen ha seguido descendiendo. Prácticamente la totalidad de estos desechos se elimina: el 76% no peligroso, unas 1.614 toneladas, se deposita en los vertederos navarros, mientras que el 24% restante se traslada fuera de Navarra para su eliminación mediante tratamiento fisicoquímico.

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