Entrevista con Arturo Fernández, director de Flamenco On Fire, sobre la nueva edición del festival, que se celebra en Pamplona, Estella, y Viana con la cadencia andaluza y la guitarra flamenca como hilo conductor
Flamenco On Fire afronta una nueva edición marcada por la cadencia andaluza, esos cuatro acordes de la guitarra que atraviesan buena parte del cante, el baile y el toque flamencos, y que este año centran la temática artística del festival. Se trata de la segunda entrega de una trilogía iniciada el año pasado, dedicada a un periodo histórico del flamenco comprendido entre 1925 y 1950. Hablamos con su director, Arturo Fernández, sobre la programación de esta edición, como siempre con la memoria del ilustre pamplonés Sabicas.
¿Cuándo decidisteis que la cadencia andaluza tenía que ser el leitmotiv de esta edición?
Todos los años componemos una temática de orden artístico que vertebra la programación del festival, además del cartel conceptual, que siempre representa al territorio, y de una música original que acompaña a ambas. El año pasado abordamos el patio como centro de encuentro, porque estamos en la segunda parte de la trilogía que iniciamos entonces, una historia del flamenco que en la edición de 2026 abarca el periodo de 1925 a 1950. Este año elegimos la guitarra flamenca por varios motivos: el festival nació con el propósito de recuperar el nombre y la obra de Sabicas, siempre le hemos dado mucha presencia a la guitarra de concierto, y además la cadencia andaluza nos permite hacer un viaje sonoro a través del cante, el baile y especialmente la guitarra. Creímos que era una temática muy apropiada para esta segunda parte de la trilogía.
Ese periodo, entre 1925 y 1950, coincide con la etapa de la ópera flamenca. ¿Qué es lo que más os fascina de esa transición?
La ópera flamenca ha tenido durante mucho tiempo mala prensa, porque las tesis ortodoxas sobre la pureza o no pureza de lo flamenco gobernaron durante muchos años, y muchos estudios intentaron restar importancia a este periodo. La ópera flamenca fue la etapa en la que el flamenco sale de los patios y de los cafés cantantes y llega a grandes públicos, en teatros y plazas de toros, incorporando nuevos estilos, orquestas y el compartir escenario con artistas que no eran estrictamente flamencos. A partir de ahí surge toda una transformación, no solo artística sino también organizativa, por la programación de variedades que se realiza. Es una parte muy importante de la historia del flamenco, que además ha tenido después su reflejo en muchísimos artistas y espectáculos.
Maite Martín inaugura el ciclo en Viana con "Arqueología de lo puro". ¿Qué representa abrir con ella el festival?
Maite es una de las figuras más importantes del flamenco actual. Llevaba veinte años sin grabar un disco flamenco y este año vuelve con su nuevo trabajo, "In Illo Tempore". Representa muy bien determinadas texturas vinculadas a las formas de cantar de la época sobre la que gira esta segunda parte de la trilogía. Es una voz singular, refinada, con un estilo muy marcado por la musicalidad, la precisión y un profundo conocimiento del cante. Queríamos que Maite abriera esta edición, y que lo hiciera en un lugar donde el cante ha tenido un papel muy relevante en las últimas ediciones: Viana, donde ya llevamos cinco años organizando actividades.
Este año, además, Estella se incorpora por primera vez como sede, con un espectáculo de Sandra Carrasco dedicado a Pepe Marchena. ¿Qué esperáis de este estreno?
Será bonito estar en Estella-Lizarra con una actuación tan destacada: Sandra Carrasco y David de Arahal junto a Ana Morales, Premio Nacional de Danza, invitada al baile. El espectáculo gira en torno a Pepe Marchena, una figura clave en la renovación estética del flamenco del siglo XX y con una relevancia importantísima en el periodo que abordamos este año. No ha sido una elección fortuita: llevábamos tiempo siguiendo y buscando este espectáculo, y encaja como un guante para Estella. Animo al público a acercarse, porque quedan pocas entradas.
En Pamplona, los grandes conciertos de Baluarte representan tres disciplinas: el cante con José Mercé, el baile con Manuel Liñán y la guitarra con Yerai Cortés. ¿Fue una decisión consciente buscar ese equilibrio?
La programación de Flamenco On Fire nunca es fortuita, está muy pensada. Siempre buscamos el equilibrio y mostrar lo que está ocurriendo actualmente en el mundo del flamenco, dentro de un contexto que desarrolla una temática de cante, baile y guitarra, y los tres están representados en Baluarte. José Mercé trae un espectáculo que rinde homenaje a Manuel Alejandro con una producción de casi trece artistas en escena. Yerai Cortés, por su parte, cumple con la filosofía del festival de acompañar a un artista a lo largo de un ciclo: en 2021 tuvimos posiblemente su primer concierto en solitario, el año pasado estuvo en el teatro Gayarre y este año da el salto a Baluarte. Es un artista de la casa, aunque también he de reconocer que José y Manuel también lo son, porque ya habían venido en ediciones anteriores.
El escenario Siglo XXI apuesta este año por el flamenco fronterizo, con Rafael Riqueni, Tim Ries y Ana Moura, en un diálogo entre flamenco, jazz y fado. ¿Hasta dónde puede llegar el festival en la apertura a otros universos sin perder su esencia?
El flamenco es como un árbol muy frondoso, que tiene un tronco y una raíz que verdaderamente lo determinan. A partir de ahí hay muchas ramas: es un arte que está en constante evolución, que se nutre de otras músicas, de otros instrumentos y de otros artistas, sin perder su esencia, igual que tampoco se pierde la esencia del jazz ni la del fado. La cuestión es cómo conjugar el encuentro entre tres artistas de primerísimo nivel como Rafael Riqueni, Tim Ries y Ana Moura, algo que el público solo podrá ver el día 26 en el teatro Gayarre. Es una producción propia de Flamenco On Fire: me encontré con que Rafael y Tim ya estaban colaborando o querían hacerlo, y a partir de ahí puse sobre la mesa la incorporación del fado, un género que me apasiona desde hace muchos años y cuya cercanía con lo flamenco es más que posible.
En el ciclo nocturno estará Felipe Maya, que compartirá escenario con su hijo Jerónimo. ¿Qué significa para vosotros esa transmisión de padres a hijos?
Felipe Maya pertenece a una de las sagas más importantes del flamenco: ha dado forma, junto con otros guitarristas, a una manera de tocar propia de Cañorroto. Es un guitarrista que no suele actuar mucho fuera de su ámbito más cercano, por lo que es ideal para inaugurar el balcón nocturno. Además, su hijo Jerónimo Maya es también una de las guitarras más brillantes que hay, y nunca había estado en el festival. Desde hace unos años nos interesa mucho mostrar esa transmisión de padres a hijos a través de la guitarra: hemos tenido a Pepe Habichuela con Josemi, este año tenemos a Felipe con Jerónimo, y el año pasado, en el balcón del Ayuntamiento, tuvimos a Miguel y Juan Vargas.
El festival celebra este año un guiño al centenario de "Fiesta", de Hemingway, con el llamado Encierro de la Guitarra. ¿En qué consiste esta actividad?
Siempre intentamos que el festival colabore en la divulgación de las tradiciones que ocurren en el territorio, en este caso en Navarra. El año pasado, con motivo del homenaje a la pelota vasca, utilizamos a los viajeros románticos del siglo XIX que narraron las fiestas de Triana; este año hicimos algo similar con los viajeros que vinieron de fuera y dieron a conocer las fiestas de los encierros. No queríamos hacer un homenaje vinculado directamente a San Fermín, porque San Fermín manda y gobierna, y no queríamos meternos en la dinámica de sus propias actividades. Nos dimos cuenta de que el encierro dura unos pocos minutos, pero que detrás hay mucho trabajo previo, así que se trata de honrar la memoria, el oficio y el cuidado de pastores, ganaderos, policía municipal, servicios de emergencias, etcétera.; en el patio de caballos que la Casa de Misericordia nos ha cedido de manera muy generosa para este encuentro. Al mismo tiempo, el escenario Sabicas rinde tributo a los encierros haciendo el concierto que normalmente celebramos en Contestable, pero esta vez en el propio patio de caballos.
Este año se celebra también la segunda edición de los Galardones Flamenco On Fire, con un triple reconocimiento a personas vinculadas a la divulgación del flamenco. ¿Por qué es importante premiar también a este perfil?
Ese ha sido precisamente el principio del galardón. Los artistas ya tienen su sitio y su reconocimiento a través del escenario y del cuidado que reciben en el festival, pero hay muchas personas vinculadas al flamenco (divulgadores, periodistas, investigadores, organizadores, productores discográficos) que también vertebran y dignifican el flamenco. Esa es la razón de ser del galardón: dar visibilidad a quienes, a través de su trabajo, contribuyen a la divulgación y dignificación de este arte.
Flamenco On Fire tiene también una dimensión social muy marcada, con donaciones de libros a bibliotecas, un encuentro de jóvenes gitanos o entradas gratuitas para personas en situacion de exclusión social ¿Cómo planteáis esta faceta del festival?
Creo que el flamenco tiene que colaborar en la integración y mostrar la diversidad que también genera esta música y esta manera de vivir. La parte social y la medioambiental muestran esa cara del festival que se preocupa por la integración de las personas: donamos entradas a la red de pobreza para que quienes no tienen capacidad económica puedan asistir, y eso vertebra el festival a través de distintas acciones, para que personas en una posición económica o social distinta a la del público habitual tengan también su representación. Eso ya está integrado como ciclo propio, "On Fire Sostenible", tanto desde lo social como desde lo medioambiental, con mochilas vibradoras para personas con algún tipo de discapacidad o descuentos en las entradas.
Esta edición estará marcada también por la reciente pérdida de Pepe Habichuela, embajador del festival. ¿Qué supone su ausencia?
Pepe ha sido una figura esencial para entender el flamenco y la guitarra; profesionalmente no necesita ninguna presentación, y en lo personal ha sido una de las personas más buenas y generosas que he conocido. Su generosidad la hemos podido vivir todas las personas que hemos hecho el festival y todas las que han venido, porque Pepe ha estado en las calles constantemente, en todas las localidades. Es una pérdida muy grande, para su familia, para su mujer, para Josemi, y también para el flamenco. Pero hay que ser positivos y quedarnos con haber disfrutado de él y de su música en Pamplona: Pepe siempre va a estar presente en Flamenco On Fire, y todos lo vamos a echar muchísimo de menos.
Para terminar, ¿qué deseo tienes para esta edición de 2026?
Deseo que el público disfrute, que se emocione, y que cuando vuelva a casa después de un espectáculo sienta que lo que hemos traído le ha pellizcado el corazón. Y que los artistas también disfruten de su estancia en el festival, de su viaje a Navarra, de la gastronomía, de la simpatía y, sobre todo, del respeto del público, algo que caracteriza especialmente a este festival y a quienes vienen a él. Esa sería mi carta a los Reyes Magos para esta edición de 2026.





