Nadal se centra en la tierra

"Rafael Nadal" by Kate (CC BY-SA 2.0)

Tras su lesión en el Open de Australia en los cuartos de final, Nadal no ha vuelto a aparecer en ningún torneo. Parecía que en el ATP de Acapulco regresaría, pero una recaída entrenando le impidió debutar en México.

No ha participado en los torneos de Acapulco e Indian Wells y tampoco forzará para Miami, pensando en estar en perfectas condiciones para la gira de tierra, su superficie preferida.

Rafael Nadal es consciente de sus limitaciones físicas y prefiere empezar a jugar los torneos que más le apetecen y gustan. Imitando el modelo diseñado por Roger Federer, el tenista español espera poder estar en su mejor forma de cara a la gira de tierra, donde es el gran dominador y el máximo favorito según las apuestas para ganar cada campeonato que disputa.

Tras su lesión en el Open de Australia en los cuartos de final, Nadal no ha vuelto a aparecer en ningún torneo. Parecía que en el ATP de Acapulco regresaría, pero una recaída entrenando le impidió debutar en México.

Tampoco ha acudido al primer Masters 1.000 de la temporada, Indian Wells. Su lesión le impide jugar con normalidad y lo que no quiere Rafa es arriesgar su estado de forma para el segundo Grand Slam del curso, el Open de Francia, el más especial para él. Por esa misma razón, tampoco jugará el Masters de Miami y se reservará para la gira de tierra, la cual comienza ya en poco tiempo.

Y es que, Nadal no ha podido disputar con normalidad los últimos ocho torneos de la ATP en los que en teoría iba a participar. Se tuvo que retirar lesionado en el final de la pasada campaña en los de Bercy y la Copa de Maestros y en el comienzo del Abierto de Australia y Acapulco, mientras que no pudo jugar tampoco a pesar de estar invitado en Basilea, Abu Dabi, Brisbane y en Indian Wells. Además, como ya hemos indicado, tampoco lo hará en el segundo Masters 1.000 del curso, el de Miami.

Tras su recaída, Rafa tuvo que hacer borrón y cuenta nueva, resetear su cabeza y comenzar una complicada recuperación por segunda vez. Parece que desde que fuera campeón en el Open de Estados Unidos el pasado año, el tenista español no ha logrado volver a jugar en condiciones físicas óptimas, seguramente por la gran cantidad de partidos que sigue disputando cada año. De ahí que haya decidido echar el freno y empezar a pensarse mejor a qué torneos acude.

A sus 31 años, el mallorquín tiene que planificar más su calendario, espaciarse más las competiciones, lo que le permitirá disfrutar del tenis. La presión que él mismo se impone para seguir aumentando su leyenda en el deporte podría ser hasta perjudicial en muchas ocasiones.

Nadal tiene que ser consciente de que ya no corre como antes, no aguanta como antes y, sobre todo, no se recupera como antes. Ni de las lesiones ni del cansancio físico, por lo que un jugador que basa su juego en este aspecto no puede mantener ese ritmo durante toda su vida.

Además, las innumerables lesiones que ha tenido a lo largo de su carrera deportiva empiezan a hacerle mella cada vez que juega. Por tanto, si quiere evitar esta situación nueva, que se le da cada vez que queda dolorido, tendrá que ser mucho más consciente de que no puede aguantar la traca que llevaba con 25 años. Al menos si quiere alargar algo más su carrera deportiva.

En visión a todo ello, Nadal de momento ha decidido centrarse en llegar a la gira de tierra en las mejores condiciones posibles para poder disputar esos torneos tan especiales en los que ha fraguado su leyenda. Montecarlo, Roma, el Conde Godó o Madrid son algunos de los lugares donde mejor reciben al de Manacor, mientras que, sin duda, su segunda casa está en París, donde ha sabido ganarse al público francés a costa de ganar, ganar y volver a ganar, como solía decía Luis Aragonés.

La gira de tierra batida comienza a finales de marzo, aunque seguramente no sea hasta el primer Masters 1.000 de esta, Montecarlo, cuando volvamos a ver a Nadal saltar al ruedo. El torneo de Mónaco dará comienzo el 15 de abril y parece que para entonces el 10 veces campeón de este podrá estar a la altura de volver a pelear por él.

La historia de Rafa con este Masters es impresionante. Llegó a ganarlo ocho veces consecutivas entre los años 2005-2012 y tras tres nuevos intentos, volvió a coronarse como campeón en el 2016, repitiendo título al año siguiente, el 2017. Por ello, defenderá su trono ante rivales que intentarán batir al mejor tenista de la historia de Mónaco.

A pesar de venir de una lesión, si de verdad está bien físicamente será complicado que le puedan vencer en una de sus muchas “casas”. Allí el público está con Nadal, algo que no sorprende en lo más mínimo. Ha ganado el 94% de los partidos que ha disputado en ese Masters, con un total de 63 victorias y solo cuatro derrotas. Números que en su carrera solo los supera en el Open de Francia, donde acumula un 98% de victorias.

Si todo va bien, Nadal también jugará en el Conde Godó, el ATP 500 de Barcelona, al que casi todos los años asiste. Las fechas están muy justas, pero Rafa nunca se quiere perder este torneo en el que ha ganado nada menos que 10 veces.

A pesar de ser un ATP 500, el Godó tendrá un cartel de lujo para este 2018. Hombres como Novak Djokovic, Dominic Thiem, David Goffin o Kevin Anderson acompañarán a Nadal en su intento de conquistar un nuevo título. Por parte española también se han asegurado la presencia de Pablo Carreño, Albert Ramos, Roberto Bautista, David Ferrer o Fernando Verdasco, entre otros.

Tras el Godó, parece que Nadal podría tener algunas semanas de descanso para preparar el atracón final de la tierra batida. El 6 de mayo comienza el Mutua Madrid Open, segundo de los tres Masters 1.000 de esta gira. Al ser también un torneo español, tiene al público de su lado, hecho que le ayuda en los momentos de flaqueza.

Con cinco coronas desde que Madrid es de tierra batida, ya que conquistó uno en 2005 cuando aún era de asfalto, el mallorquín defiende título, como también ocurre en el Godó y en Montecarlo. A estas alturas y si todo va según lo previsto, Rafa debería estar en un gran momento de forma, pues el Abierto de Francia estará ya a la vuelta de la esquina.

Eso sí, tendrá que participar en el tercer y último Masters 1.000 de la gira antes del segundo Grand Slam de la temporada. Roma no es un torneo que se le haya dado especialmente bien a Nadal, ya que, a pesar de ser de tierra batida, superficie en la que es el gran dominador desde el año 2005, Rafa “solo” lo ha ganado en siete ocasiones, perdiendo dos finales. En sus últimas tres participaciones no ha conseguido pasar de cuartos de final, lo que nos indica que las condiciones del torneo italiano no son las mejores para su tenis.

Su último título allí fue en el mágico 2013, año en que Nadal arrasó en prácticamente todos los campeonatos, ganando cinco Masters 1.000 y dos Grand Slams. Por ello, el español espera poder reconciliarse con el público italiano, ampliando su leyenda de tierra batida con un nuevo título.

Una semana después de la final de Roma, dará comienzo el Open de Francia. Dependiendo de cómo hayan ido el resto de los torneos, Nadal podría jugar en algún otro antes, aunque tendrá que ir midiendo sus fuerzas para llegar a París en las mejores condiciones posibles.

Recordemos que el año pasado, el tenista de Manacor logró ser el primero en la historia en ganar 10 títulos en un mismo Grand Slam, lo que le ponen en este aspecto por encima de otras leyendas como Roger Federer, Pete Sampras o Björn Borg.

De hecho, la temporada pasada, tras su triunfo en la final ante Stan Wawrinka por 6-2, 6-3 y 6-1, la organización le hizo a él y a su tío, Toni Nadal, un reconocimiento en plena entrega de trofeos, recordando sus mejores momentos en las 13 participaciones de Rafa en Francia.

No deja de ser cuanto menos sorprendente, que ya desde su primer partido, Nadal se convirtió en prácticamente invencible en el Abierto francés, donde logró ganar todos sus encuentros cuatro temporadas consecutivas.

Aunque, sin duda, lo mejor de él vino después, cuando consiguió recuperar su trono de campeón en 2010. A partir de ahí conseguiría otras cinco coronas, las cuales le dejarían a las puertas de lograr ser el primer tenista en ganar 10 veces un mismo Grand Slam. Para ello, hubo que esperar dos años más en los que Rafa no estuvo nada fino, cayendo en cuartos y en tercera ronda, pero en 2017 al fin lo logró.

Con este título, el mallorquín puso fin a 11 participaciones en Grand Slam sin ganar, la espera más larga en toda su carrera deportiva. Gracias en gran parte a este campeonato, Nadal aún puede compararse con el mejor tenista de la historia, Roger Federer.

El suizo acumula nada menos que 20 títulos en los cuatro grandes, siendo el tenista que más ha ganado de todos los tiempos. En esa clasificación está seguido por el español con un total de 16 (10 en Francia, 1 en Australia, 2 en Wimbledon y 3 en el Open de Estados Unidos) y por Pete Sampras con 14. Más lejos aparece un Novak Djokovic que se ha estancado en 12 coronas, las mismas que el mítico Roy Emerson.

Habrá que estar atentos para ver si el suizo disputa algún torneo de la gira de tierra en la que cada vez pone menos entusiasmo y ganas. Este hecho seguramente es debido a no querer enfrentarse a un Nadal que arrasa en esa superficie cada temporada.

El año pasado, Federer no disputó el Open de Francia, pues prefirió prepararse bien para Wimbledon, donde conseguiría su octava corona en el torneo inglés. De hecho, Roger no ha participado en las dos últimas ediciones del campeonato parisino, donde tiene su peor porcentaje de victorias de los cuatros grandes (80%).

Actualmente es el número 1 mundial y parece que salvo algo muy raro lo seguirá siendo un buen tramo de la temporada. Aunque hay que saber que este aspecto no obsesiona a Federer, que ve como algo normal el poder perder su liderato en la clasificación de la ATP en cualquier momento.

Si algo ha dejado claro el suizo en las últimas temporadas es que no se obsesiona con nada. Planifica un año poco cargado para poder disputar los torneos que más le gustan y apetecen, sin mirar a los puntos del ránking.

Un proyecto parecido al que tendrá que empezar a hacer Nadal si de verdad quiere mantener el nivel mostrado en el último año. Quitarse de torneos, olvidarse de los puntos y empezar a disfrutar de cada partido que juegue, pues cada vez está más cerca la retirada de una leyenda de este deporte. Bueno seguramente de dos, puesto que a Federer también le debería quedar poca cuerda a sus 36 años.

Aunque, eso sí, mientras sigan ganando ellos todos los Grand Slams, será complicado que se retiren. Desde hace un año parece que los dos han rejuvenecido. Nadal acumula tres finales en los últimos cinco grandes, con dos coronas en su haber, mientras que Roger ha vencido en los tres que no lo ha hecho Rafa, repartiéndose esos títulos entre ambos.

Este hecho nos muestra una vez más la necesidad que tienen el uno del otro. Cuando uno está bien, el contrincante está mejor, siendo esta simbiosis la gran motivación que ha llevado seguramente a estos dos tenistas a ser lo que son, leyenda pura, creando uno de los enfrentamientos más duros y bonitos de la historia del deporte.

Sin embargo, y a pesar de sus muchas batallas disputadas sobre la pista, fuera de ella son auténticos fans el uno del otro. Su amistad es un símbolo para todos y una demostración que, a pesar de ser rivales, también se puede ser buen compañero. Porque como ya hemos podido observar en estos prácticamente 13 años de enfrentamientos entre ellos, que la admiración que se tienen va más allá de cualquier punto, partido o torneo que se disputen.

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