Los torneos de mus se preparan para su regreso

Hace un año, aproximadamente, se ultimaban las clasificaciones para la fase final del XII Campeonato de Mus de Euskal Herria – Euskal Herriko XII. El 29 de febrero, se celebraba en Pamplona la final navarra que decidiría qué pareja representaría a la provincia en la final que se tenía que celebrar en Gopegi (Araba) el 14 de marzo, y que finalmente no se llevó a cabo.

Los txantreanos Goyo Álvarez y Juan Aguirre se imponían a las 160 parejas clasificadas para la final provincial, de un total de las 843 que están registradas en Navarra. Su clasificación es válida para la final que espera poder celebrarse el próximo mes de marzo, manteniéndose el concejo de Zigoitia como sede donde se enfrentarán 128 parejas de siete provincias, 32 de ellas navarras. En un principio, la Federación de Mus del País Vasco quiso retrasar la final del XII Campeonato de Mus de Euskal Herria, que también ha celebrado eliminatorias en Berriozar, para el mes de mayo. Sin embargo, en vista de la situación, se decidió retrasar la competición un año, por lo que, en principio, la final está prevista para marzo de 2021.

El mus, aunque también es muy popular en otros territorios, forma parte de una tradición ancestral en País Vasco y Navarra. En Berriozar se han organizado torneos ex profeso, y también es un juego habitual entre los miembros de asociaciones como el club de jubilados San Esteban. Pese que a nivel doméstico sí se ha podido seguir jugando, tomando todas las medidas de precaución necesarias, la organización de competiciones en estos últimos tiempos ha sido más complicada, ya que han de juntarse parejas procedentes de distintos lugares.

Al igual que sucede con otros juegos de naipes tradicionales, resulta complicado datar su origen con precisión. Lo que se suele hacer es fiarse de las primeras referencias escritas que se encuentran y/o la etimología del nombre. De este modo, gracias a los libros de Miguel de Cervantes sabemos que en la Sevilla del siglo XVI ya se jugaba al 21, y que el tute tiene su origen en Italia, ya que el nombre viene del italiano “tutti” (en referencia a todos los caballos o los reyes de la baraja).

En este sentido, a pesar de que hay diferentes versiones sobre el origen del mus, está aceptado que este juego es vasco. El nombre, aunque podría estar relacionado con la palabra francesa “museau” (morro), parece una variación evidente de “musu” (beso), una de las señas más características de las que se utilizan en el mus. El primer documento en el que aparece una referencia escrita al mus es una obra de finales del siglo XVIII sobre la vida en los caseríos de Gipuzkoa, donde eran muy aficionados a este juego; y el primer manual que se hizo sobre mus, se publicó en Pamplona a principios del XIX, y en él se indicaba que se trataba de un juego muy popular entre los navarros y los vizcaínos.

A nivel internacional, el mus no ha llegado a las cuotas de popularidad del 21, que se ha transformado en el blackjack, pero sí ha llegado y se sigue jugando en muchas partes del mundo. En septiembre de 2018, una pareja navarra ganó el 41º Campeonato Mundial de Mus de Centros Vascos, que se celebró en Argentina. Y otro ejemplo es el Máster Internacional de Mus, cuya última edición se celebró en Lloret de Mar (Girona) en octubre de 2019, y que reúne a jugadores de todo el mundo. Pamplona tendría que haberse convertido en la siguiente capital mus, ya que debería haber acogido undécima edición de este Máster Internacional el pasado mes de noviembre. Otra cita que tiene que esperar.

Mientras vuelven a ponerse en marcha los torneos y competiciones internacionales, el mus sobrevive igual que empezó, en pequeñas comunidades de amigos. Se adapta como puede a las circunstancias, variando incluso las reglas, aunque sea complicado, para mantener vivo un pasatiempo que es patrimonio cultural.

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