Estela Vasco, ex alcaldesa de Berriozar: “fue una etapa absolutamente apasionante”

Estela Vasco, en un momento de la entrevista

Con motivo del 8-M, entrevistamos a la única alcaldesa que ha tenido Berriozar

Berriozar, 8 de marzo

Estela Vasco, 62 años, con dos hijas y tres nietos, nacida en Cáceres (llegó a Navarra con tan sólo cinco años de edad) atiende a una entrevista a Berriozar.info con motivo del 8-M y para hablar de su etapa al frente del entonces todavía concejo de Berriozar, con una democracia recién estrenada tras el franquismo, pero igualmente apasionante y donde la población de Berriozar tenía muchas más necesidades que en la actualidad. Se muestra satisfecha de lo realizado en momentos difíciles con pasos que luego fueron importantes para el futuro de Berriozar como la creación de la escuela de música municipal, el centro de atención a la mujer, el polígono Berriainz, o su esfuerzo por mantener el autobús escolar gratuito a Mendialdea, que los recortes suprimieron en 2012.

Vasco, que mantiene durante la entrevista con firmeza su compromiso con la igualdad, y los derechos humanos, confiesa que pese a todo, hay mucho por hacer en la sociedad actual y pese a no ser nunca militante del PSOE, defiende el papel del socialismo por construir una sociedad mejor. La ex alcaldesa, la única mujer al frente del concejo que fue embrión del actual municipio, ve ahora a Berriozar como un municipio con muchos más servicios que entonces y donde todas las acciones, hasta el urbanismo están orientadas a la calidad de vida de la ciudadanía. Tras un breve retorno a la política (donde fue edil en el consistorio de Berrioplano en la legislatura 2011-2015), Estela Vasco, inquieta por naturaleza y muy comprometida, la ex alcaldesa de Berriozar no ceja en estudiar y aprender cosas nuevas (enfermera de profesión, ha hecho estudios de derecho y de historia del arte, ahora estudia hebreo).”Nunca puedo parar de hacer cosas”, confiesa esta mujer que demuestra a lo largo de la entrevista una gran sensibilidad social.

-Se celebra el 8 de marzo, ¿cómo lo ves?

– Creo que soy una persona responsable y veo la realidad, si las leyes dicen que la igualdad es un derecho, ¿por qué no se lleva a cabo? ¿Quizás nosotras no hemos peleado lo bastante? Si que es verdad que de los años de la dictadura hasta ahora, ha habido muchos cambios, pero no entiendo que haya una constitución que diga que todas las personas son iguales sin distinción de sexo, raza, religión, etc. y resulta que tu vas a un hospital donde la profesión es eminentemente femenina y ves que hay 900 enfermeras y 10 enfermeros, pero la mayoría de los hombres enfermeros ocupan puestos de dirección aunque ellos son muy pocos respecto a las mujeres. O vas a la universidad donde la inmensa mayoría de las estudiantes son mujeres, ¿y cuántas rectoras de universidad hay? ¿cuántas directoras de grandes bancos hay?

-Fuiste concejal de la cendea de Ansoáin y también alcaldesa del antiguo concejo de Berriozar, ahora ya municipio independiente desde 1991, ¿por qué crees que no ha habido más alcaldesas en Berriozar?

-Uy, buena pregunta. En ese época, eran los años posteriores a la dictadura. No lo sé, quizá no había muchas mujeres que fueran capaces de dar la cara y presentarse. Yo fui recibida con los brazos abiertos por el PSOE porque no era afiliada, sigo sin serla, y he sido cuatro veces representante en el ayuntamiento, en la cendea, en Artica y luego en Berrioplano. Pero el paso por Berriozar fue una etapa absolutamente apasionante.

“Se hicieron bastantes cosas, la verdad, pese a la carencia de servicios”

– En aquellos tiempos, erais pioneras en la comarca…

-Sí. Yo compatibilizaba el Ayuntamiento de la Cendea y el concejo de Berriozar, las dos cosas. Alguna como Pilar Aramburo, en Burlada y concejalas como Camino Oslé en Pamplona, pero no había muchas mujeres en la política. Felipe González nombró a dos mujeres en el Gobierno central, y bueno ahí estábamos. Con lo de la paridad no estoy de acuerdo al 100% porque pienso que las mujeres han de ocupar los cargos porque tengan conocimientos y méritos, me da igual el campo, y en lo privado o público que en la política. No estoy de acuerdo en las cuotas, puede haber más mujeres que hombres ¿por qué no?

-¿Cómo eran aquellos tiempos en Berriozar?

-Eran tiempos muy duros, el pueblo había nacido del boom inmobiliario, de la emigración en España, y había muchas necesidades sociales. Por ejemplo con un colegio de Berriozar con más de mil niños, con cincuenta y tantos profesores (entonces los nombrábamos nosotros) o con una carretera nacional que atravesaba el pueblo y dividía Berriozar por la mitad con el peligro que suponía que novecientos niños debieran atravesarla cuatro o dos veces para ir al colegio; tampoco había escuela de música, no había centro de planificación de la mujer, etc. Se hicieron bastantes cosas, la verdad, pese a la carencia de servicios de la época y el trabajo que esto supuso para nosotros, todo un reto para lograr dichos servicios.

¿Cuántas mujeres estabais en aquel momento en el concejo de Berriozar?

– 21 miembros y de ellos solo dos mujeres, una concejal de AMO y yo, y también en el Ayuntamiento de la Cendea había otra mujer.

-¿Y qué tal el trato?

-Tuve compañeros excelentes que me ayudaron y con los que aprendí porque ya tenían ellos experiencia en la anterior legislatura, y gente nueva con la que tenía mucho feeling, y eso es muy bueno, al contar con gente de tu misma ideología, y con tu misma forma de trabajar. Luego, había personas que se implicaban menos, que iban y votaban y ya está, pero bueno, igual tampoco se les podía pedir mucho más. Y también estaba la relación con la oposición, con algunos era algo mejor porque eran agresivos al hacer oposición, pero luego había respeto. Sin embargo, con Herri Batasuna en aquel momento en plena efervescencia de ETA, la relación era peor porque eran años muy duros.

-Y tú, ¿cómo lo llevabas? Porque eras muy joven, tenías 28 años…

-Pues lo llevaba. De cara a la galería bien. Me hacía la dura, pero cuando llegaba a casa la situación era otra….

– Para quienes no te conocimos entonces, sí que tenías una cierta fama de ‘dura’ ¿no?

-(Se ríe). Sí, me decían la ‘Dama de hierro’ porque eran los tiempos de Margaret Thatcher. Pero ahora en serio, fue muy duro, el momento más difícil para mi, fue un día cuando mi hija de cuatro años me dijo: “Oye mamá, ¿tú ya miras debajo del coche todos los días?”. Fue el momento más horrible porque me di cuenta de que mi hija estaba asustada.

-¿Llegaste a tener alguna amenaza directa?

-En los plenos sí, me tocaban el timbre de madrugada para decirme consignas diversas del momento, o lo que fuera, y me llamaban por teléfono. Hubo acoso. Alguna otra cosa me comentaron más…

“Cada año tocaba convencer al consejero sobre la necesidad de mantener el autobús  al colegio”

-Pese a todo, te quedas siempre con las cosas buenas. ¿De qué estás orgullosa?

– Las cosas que hicimos: la escuela de música, cosas del entonces colegio comarcal de Berriozar, el centro de planificación familiar (Laira), o las aceras de la avenida Gipuzkoa donde intentamos convertir la carretera en una calle ‘más o menos’ urbana. Pero sin duda, me quedo con el reconocimiento de las personas, todavía muchas veces me encuentro con algunas personas que me recuerdan, y me dan abrazos y besos.

-De aquella gestión ahí permanecen cosas como el polígono de Berriainz, pero otras tristemente han empeorado como el transporte escolar que ya no es gratuito a Mendialdea desde 2012, con los recortes ¿qué opinas?

-El colegio está ubicado en un lugar idílico, pero poco práctico, si tenemos en cuenta lo que hemos comentado antes de la carretera que divide al pueblo en dos y el peligro de atravesar esa carretera (no existía la ronda actual), con tráfico pesado todo el tiempo, así que cada año tocaba visitar y convencer al consejero de Educación sobre la necesidad de mantener el servicio de autobús para los escolares.

-¿Por qué abandonaste la primera línea de la política?

-Me quemé mucho, sobre todo con alguna actitud de compañeros. La difícil convivencia con la entonces Herri Batasuna también, por supuesto, pero de puertas para afuera mantuve el tipo. Y como alguien me dijo en su día: tus compañeros pueden llegar a ser los que más daño o problemas te creen, había actitudes algunas bastante machistas.

-Y todo esto, sin cobrar…

-.Que va, yo no cobraba. El dinero que se recibía del Gobierno de Navarra se repartía entre los 20 miembros restantes y cobraban 2.800 pesetas.

Luego vuelves a la política en 2011 ¿notaste muchas diferencias entre ambos períodos?

-Sí, aparte de que ya tenía algo más experiencia, y quizá un poco más de mano izquierda (ríe). O, ya que con el tiempo he tenido una relación excelente con personas de Bildu y con otras de Na-Bai. Creo que ha habido un cambio en todo: en la sociedad en general, el que tu puedas ir por la calle tranquila sin necesidad de mirar hacia atrás, sin mirar en tu coche, vivir tranquila, el que se pueda hablar. Antes no podías hablar, porque los de HB me decían: lo ‘vas a lamentar, no sigas hablando así’. Ese tipo de cosas no se podían tolerar ¿dónde estaba la democracia?

-Porque además, en aquellos tiempos, el tema de la memoria histórica era un asunto del que no se hablaba…

-Si, es que la transición se hizo porque la izquierda capituló ante la derecha y se ‘olvidó’ de lo que había pasado. Y no se puede hacer borrón y cuenta nueva cuando hay casi 200.000 desaparecidos en las cunetas. No digo que el bando republicano no cometiera crímenes, pero son muy pocos los asesinados por el bando republicano que están sin encontrarse sus restos, pero ¡las cunetas siguen llenas!. Es una vergüenza que estemos detrás de Camboya en desaparecidos. Que haya habido que hacer una ley para esto, y que después de todo se tome a risa y hayan pasado diez años, con tanto por hacer, es simplemente vergonzoso. Hemos salido de la dictadura y el bando ganador ahí sigue.

“Vivimos en una sociedad machista: eso es un hecho”

-¿Qué opinas del hecho de que haya una huelga feminista por primera vez en la historia?

-La huelga y el día 8 de marzo me producen dos sentimientos uno de tristeza y otro de rabia, porque encontrándonos en pleno siglo XXI tengamos que estar reivindicando algo que es nuestro derecho que está contemplado en la ley y ésta incumpliendose una y otra vez. Me parece muy triste que tenga que haber un día 8 de marzo para reivindicar que las mujeres que somos la mitad de la sociedad, sin embargo en la mayor parte del mundo muchas mujeres siguen siendo invisibles, discriminadas, violadas, maltratadas solo por el hecho de serlo. Y en muchos lugares son consideradas seres inferiores. Terrible que cada día tengamos que estar demostrando nuestras capacidades, cuando intelectualmente sabemos que podemos hacer cualquier actividad igual o mejor que los hombres.

– Y volvemos al principio de la entrevista, a este 8 de marzo de 2018

-Vivimos en una sociedad machista: eso es un hecho,  y esta no va a cambiar mientras no logremos cambiar la forma de pensar no solo de los hombres sino también de muchas mujeres; es vergonzoso ver que una parte importante de las diputadas del congreso se someten a lo que dicen los hombres y reniegan de los derechos que toda mujer debe exigir porque le corresponden por derecho. Me avergüenza oír a las ministras y diputadas de PP o ciudadanos que digan que ellas van a trabajar más ese día, porque no se solucionan las cosas haciendo una huelga; pienso que es una tremenda cobardía, porque ellas que sí son visibles, ellas que tienen acceso a los medios de información y que podrían hacernos visibles prefieren someterse a la tiranía de los hombres y comportarse de una manera cobarde. Es infame, mientras no hagamos que los hombres participen con nosotras en igualdad de condiciones en la reivindicación de nuestros derechos, lo tenemos muy difícil,  ya que muchas veces nosotras las mujeres somos nuestras propias enemigas.

-¿Un deseo para este 8 de marzo?

-Me gustaría que, hoy, el Congreso, las empresas, los colegios, que la sociedad en general, fuera consciente de lo que significa el día 8 de Marzo y por lo tanto hombres como mujeres participaran en igualdad en ese paro. Si al día siguiente seguimos igual,  no habrá servido para nada; por lo tanto tal vez habrá que empezar a acudir a la justicia por ejemplo cuando se cobre un salario diferente por el mismo trabajo y exigirlo porque es nuestro derecho: ser tratadas en igualdad de condiciones.

 

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