El Granada sorprende y completa el trío de ases de LaLiga

¿Cómo puede un equipo recién ascendido de LaLiga 1,2,3 situarse en lo más alto de la clasificación de LaLiga Santander? ¿Cómo reaccionan jugadores y cuerpo técnico frente un arranque tan favorable y, a su vez, tan alejado de las expectativas a comienzos de la temporada?

El Granada Club de Fútbol se encuentran ahora en una situación en la que tiene que plantearse si plantarse o seguir. Hasta ahora, les ha ido muy bien jugando sus cartas de forma conservadora, pero conforme avance la competición, el técnico y los jugadores deberían medir sus ambiciones para esta campaña y saber si quieren conformarse con un 17 blando o si prefieren jugar por el blackjack. Desde luego, en estos momentos es la sensación de la temporada y forma parte del podio de LaLiga, junto al Barcelona y al Atlético de Madrid.

El equipo que entrena Diego Martínez ha llegado a situarse, aunque fuera de forma momentánea, como líder de LaLiga Santander en el que ha sido el mejor arranque de su historia, y a nadie se le escapa que el técnico es uno de los máximos responsables de la actual situación del club. Martínez lo afronta desde la prudencia y la humildad de su proyecto: “Es el momento de disfrutar”, declara poco antes de reconocer que resulta arriesgado echar las campanas al vuelo y extrapolar los resultados conseguidos en esta primera vuelta a la posición que ocupará el club al final de temporada.

No se puede exigir la misma prudencia a una afición que asiste atónita a un inicio de temporada que solo encuentra parangón en aquel enorme Granada que logró la sexta posición en 1972 y 1974, y que llegó a arrancar con tres triunfos, una derrota y tres empates en 1976, unos guarismos similares a los de la temporada actual. Es precisamente el recuerdo de la temporada del 76 el que señala la necesidad de mesura a estas alturas de competición: aquel año se acabó luchando por la permanencia en los últimos partidos.

La solidez defensiva se presenta como una de las claves de este equipo. En estos momentos, solo Atlético de Madrid, Real Madrid, Osasuna y Athletic cuentan con un resultado inferior en la casilla deltotal de goles recibidos. Su técnico defiende que trabajar desde la defensa forma parte de la coherencia futbolística en el proyecto de un equipo humilde. Los resultados anotadores, en cambio, los achaca al “hambre y talento de los jugadores”. Así, el Granada suma seis victorias ya, dos más que las que consiguió en su último paso por primera división en la 2016/17. 

La bonanza en los resultados parece obedecer también a la forma en la que se ha conformado el proyecto deportivo del equipo para este año. El primer paso fue depositar plenamente la confianza en el entrenador, al que se le presentó la opción de jugar un rol activo en la configuración del equipo y la elección de los jugadores. El esfuerzo, la dedicación y la confianza empleados en este proceso reciben su recompensa con el trabajo de los jugadores en el campo y con su entrega incondicional al criterio del míster. Los aficionados han encontrado también nuevos alicientes en el sentimiento de pertenencia al club de los futbolistas, en la forma en la que el trabajo y el esfuerzo se reflejan en la presión a los adversarios y en la verticalidad que se exhibe en ataque. No se trata de una fórmula sencilla; a nadie se le escapa que Martínez dedica mucho tiempo al trabajo táctico fuera del terreno de juego. 

Trabajo y espíritu, al estilo de Rafa Nadal; estas son las claves de Martínez para justificar las escasas nueve derrotas que lleva el equipo en los 49 partidos que ha disputado con el técnico en el banquillo. Con esta filosofía se entiende que se mantuviese la columna vertebral del Granada, dando continuidad a Puertas, Germán, Montoro y Víctor Díaz, responsables del ascenso y con muchas ganas de demostrar que eran merecedores de un puesto dentro de un equipo de primera división. También se entiende el tipo de jugadores que se buscaron en el mercado de fichajes. Machís, Gonalons, Soldado y Herrera. Y tampoco nos olvidemos de los hombres de confianza del técnico en el Sevilla Atlético, entre los que se encuentran Eteki, Martínez y Carlos Fernández. Todos ellos están respondiendo de forma excepcional bajo las órdenes de Martínez, y todos cuentan con el beneplácito de una dirección deportiva que mantiene una relación con él que roza lo idílico. 

“Quiero que los que vengan al club se comprometan con sus valores”, sentencia el entrenador. Así llegó Soldado, al que Martínez conocía por haber coincidido en la misma urbanización (él, como entrenador del Levante; Soldado, como jugador del Villarreal). Con 34 años, parecía un fichaje arriesgado, pero fue precisamente su relación previa la que determinó su decisión: “conozco a Soldado y sé que vive su profesión; se cuida, es honrado y juega con pasión”. Se suma Soldado a un equipo que parece compartir una misma visión dentro del campo, en el que lo individual se sacrifica en aras del bien común. Solo así se explica la piña que formaron los jugadores tras los problemas extradeportivos que vivió el club este verano y que limitó su capacidad para reforzarse. La confianza de John Jiang, propietario del club tras adquirírselo a los Pozzo, en la dirección deportiva que gestionan Antonio Cordón, Fran Sánchez y el propio Diego Martínez, ha logrado cristalizar un sentimiento de identidad que hacía tiempo que se creía perdido. Lo que nadie les puede quitar ya es haberse convertido -junto con el también buen arranque de Osasuna- en una de las sorpresas de la temporada.

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