La Policía Municipal de Berriozar, en colaboración con la Policía Foral, detuvo la pasada madrugada a un hombre de 53 años como presunto autor de un delito de quebrantamiento de medida cautelar y de daños, tras intentar acercarse a su expareja pese a tener en vigor una orden de alejamiento y de prohibición de comunicación. Los agentes lograron poner a salvo tanto a la mujer como a su hijo menor de edad.
Los hechos se iniciaron en la madrugada del lunes al martes, cuando varios vecinos alertaron a la Policía Municipal al escuchar gritos, ruidos y amenazas procedentes del domicilio, en presencia del menor. Cuando los agentes llegaron a la vivienda, el presunto agresor ya había huido. Los policías rescataron al niño, visiblemente asustado, y lo trasladaron junto a su madre a otro inmueble del municipio para garantizar su seguridad.
Poco después, varios vecinos avistaron al sospechoso circulando en vehículo por el Paseo Basoa, en Berriozar. El hombre acudió a ese segundo edificio y consiguió entrar por el garaje, donde arrancó las cámaras de seguridad y, armado con tres cuchillos de cocina, pinchó las ruedas del coche de su expareja.
Los agentes de la Policía Municipal de Berriozar lo interceptaron en el propio garaje, donde lo redujeron y detuvieron. El arrestado fue trasladado a dependencias de la Policía Foral, cuya División de Policía Judicial se hizo cargo del caso para su remisión inmediata al Juzgado de Violencia sobre la Mujer, quedando también a disposición judicial.
La colaboración ciudadana fue determinante en el desarrollo de los hechos: fueron los vecinos, tanto en el primer aviso por los gritos como en el posterior avistamiento del sospechoso, quienes permitieron a los agentes actuar con rapidez.










