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El dinero que tienes parado en el banco puede trabajar para ti

Hay miles de navarros que tienen ahorros en su cuenta corriente y no sacan ningún rendimiento de ellos

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El dinero está ahí, quieto, esperando. Y mientras tanto, la inflación lo erosiona poco a poco.

El problema no es la falta de dinero, sino la falta de información. Mucha gente asocia la inversión con la bolsa, con el riesgo, con perder lo que tanto ha costado ganar. Pero existe un producto bancario que no encaja en ese imaginario y que lleva meses ganando presencia entre los ahorradores, las cuentas remuneradas.

Una cuenta remunerada funciona de forma muy similar a una cuenta corriente habitual. Se puede domiciliar la nómina, realizar pagos, transferencias y operar con total normalidad. La diferencia es que el banco paga un interés por el saldo que se mantiene depositado. Es decir, el dinero no solo está disponible en todo momento, sino que además genera un rendimiento periódico. Sin plazos forzosos, sin penalizaciones por retirar el dinero y sin necesidad de asumir ningún tipo de riesgo en mercados financieros.


Con los tipos de interés todavía en niveles relevantes tras los movimientos del Banco Central Europeo en los últimos años, muchas entidades ofrecen remuneraciones que pueden oscilar entre el 2% y el 3% anual sobre el saldo. Para alguien con diez mil euros guardados en una cuenta corriente sin rentabilidad, eso puede suponer entre doscientos y trescientos euros al año que ahora mismo está dejando de percibir sin ninguna razón de peso.

No se trata de hacerse rico. Se trata de no perder lo que es tuyo por omisión. Las cuentas remuneradas sirven precisamente para eso, para que el esfuerzo acumulado en forma de ahorro no quede neutralizado por la inflación y por la inacción. Son una herramienta sencilla, regulada y garantizada por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta cien mil euros por titular, lo que añade una capa de seguridad que muchos desconocen.

La banca digital ha sido la gran impulsora de este producto en España. Entidades como las que operan completamente online han hecho de la cuenta remunerada su principal reclamo, obligando también a la banca tradicional a mover ficha. El resultado es un mercado con opciones variadas y condiciones cada vez más competitivas para el usuario.

Abrir una cuenta remunerada hoy es un proceso que en muchos casos no lleva más de quince minutos desde el móvil. Revisar qué condiciones exige cada entidad, qué rentabilidad ofrece y si hay comisiones asociadas es el único trabajo que requiere el ahorrador. Un tiempo razonable a cambio de que el dinero, por fin, empiece a trabajar.

 

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