UPN ha acusado al equipo de gobierno de EH Bildu de transformar las fiestas de Burlada en un "escaparate ideológico" que excluye a quienes no comparten la visión del partido mayoritario. El grupo municipal ha señalado la celebración el 14 de agosto de un acto en favor de presos de ETA, la exhibición de la ikurriña y diversas decisiones que, a su juicio, relegan los símbolos y tradiciones propias de Burlada.
Los foralistas han criticado también lo que consideran un "sesgo político presente en el merchandising del Ayuntamiento" y lo que califican como "un ambiente político que nada tiene que ver con unas fiestas que deberían servir para unir". Según UPN, la programación refleja una imagen de Burlada más limitada que la pluralidad real que existe en la localidad.
El contexto de la agresión
UPN ha relacionado esta situación con la agresión sufrida por su concejal Carlos Oto en la sede del partido, tras la cual los representantes municipales aseguran haber quedado "prácticamente apartados de las fiestas". "No podemos normalizar que una persona sea agredida por sus ideas políticas ni que quienes representan a una parte importante de Burlada no puedan participar con normalidad en sus fiestas", han afirmado.
Demandas de cambio
El grupo municipal ha reclamado una revisión de la programación festiva para ampliar la oferta: más días de vacas, más sesiones de DJs y orquestas, mayor oferta para jóvenes, propuestas para personas mayores y encuentros populares. UPN ha señalado también un incremento en incidentes que han requerido intervención policial durante las celebraciones.
Los foralistas concluyen que "Burlada no necesita unas fiestas de partido. Necesita unas fiestas de todos", y reiteran su compromiso de defender ese modelo.





