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Tradición, confianza y oro al instante: tres generaciones al frente de Compro Oro Sancho el Fuerte

En Sancho el Fuerte 20, Ramón Jiménez continúa un negocio familiar donde la transparencia, la tasación en el acto y el trato cercano marcan la diferencia.

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En un pequeño local de la avenida Sancho el Fuerte de Pamplona, el negocio del oro se mide menos en gramos que en confianza. Tras el mostrador está Ramón Jiménez, un joven emprendedor de 19 años y tercera generación de una familia dedicada a la compra de metales preciosos y al empeño de joyas. Su establecimiento, Compro Oro Sancho el Fuerte, se ha convertido en un punto de referencia para quienes buscan vender, empeñar o simplemente entender el valor real de las joyas que guardan en casa.

La escena se repite con frecuencia: alguien llega con una pequeña bolsa, una cajita o un sobre con piezas heredadas, regalos que ya no se usan o joyas que han permanecido olvidadas durante años en un cajón. Ramón las observa, las pesa, las analiza y explica el proceso delante del cliente. Todo ocurre en cuestión de minutos.

Pero detrás de esa rapidez hay décadas de oficio familiar.

Un negocio que pasa de generación en generación

Ramón Jiménez no empezó de cero. Su historia forma parte de una tradición familiar que se remonta varias décadas atrás.

“Es un negocio familiar. Yo soy la tercera generación”, explica.

El origen de la empresa se encuentra en otro punto de Pamplona: la calle Bergamín. Allí comenzó la primera generación del negocio familiar, cuando el mercado de compra de oro era muy diferente al actual y todavía no existía la competencia que hoy llena muchas calles de las ciudades españolas.

Con el paso del tiempo, el negocio fue evolucionando. Nuevos locales, nuevos clientes y una adaptación constante a los cambios del mercado. Hace aproximadamente quince años se consolidó el proyecto tal como existe hoy, y Ramón asumió el relevo generacional en el establecimiento de Sancho el Fuerte.

Ese traspaso no solo implicaba continuar una actividad económica. También suponía mantener una reputación construida durante años.

“Al final lo que más nos importa es la confianza”, dice.

Y esa confianza, en un sector donde el cliente entrega objetos valiosos, se construye con transparencia.

Un lugar donde vender oro sin complicaciones

La principal actividad del negocio es la compra de metales preciosos. Oro, plata y platino forman la base de las transacciones que se realizan diariamente en el local.

Pero el proceso es mucho más sencillo de lo que muchas personas imaginan.

Quien entra en el establecimiento con una joya no necesita conocimientos previos ni experiencia en el mercado del oro. El propio Ramón se encarga de explicar cada paso delante del cliente.

“Lo explicamos todo al momento: la prueba, el peso y el precio al que está el mercado”, señala.

El objetivo es que cualquier persona entienda qué está ocurriendo con su pieza en todo momento. No hay procesos ocultos ni valoraciones hechas fuera de la vista del cliente.

La tasación se realiza en el acto.

Primero se identifica el material de la joya. Después se determina su pureza y finalmente se calcula su valor según el precio del mercado internacional de los metales preciosos.

Todo ocurre en cuestión de minutos.

Cómo se valora una joya delante del cliente

Una de las dudas más frecuentes de quienes acuden por primera vez a un establecimiento de compra de oro es cómo se determina el valor de una joya.

La respuesta está en un procedimiento clásico de la joyería: la prueba de la piedra de toque.

Ramón toma la pieza y realiza una pequeña marca sobre una piedra especial. Esa marca apenas afecta al objeto y permite analizar su composición. Después aplica una gota de ácido específico para comprobar su pureza.

“Tenemos ácido de 14 quilates y de 18”, explica.

Si la marca resiste el ácido de 14 quilates, se realiza una segunda prueba con ácido de 18. Si también resiste, se confirma que se trata de oro de 18 quilates, el más común en la joyería española.

El proceso se realiza siempre delante del cliente.

“No se daña la pieza, porque si no luego no podríamos trabajar con ella”, añade.

Una vez determinada la pureza del metal, se pesa la joya y se calcula su valor según el precio actual del mercado.

El precio del oro: una referencia mundial

El valor del oro no lo fija ninguna tienda concreta. Se trata de un mercado global que se actualiza constantemente en función de la oferta, la demanda y la situación económica internacional.

En el caso de Compro Oro Pamplona, el precio que se paga al cliente se basa en esa referencia internacional.

“Pagamos según el precio mundial actualizado al instante”, explica Ramón.

Actualmente, el establecimiento paga alrededor de 100 euros por gramo de oro de 18 kilates.

Sin embargo, ese cálculo no se realiza sobre oro puro de 24 quilates, que es el formato habitual en lingotes de inversión, sino sobre el oro de 18 quilates que se utiliza en la mayoría de las joyas.

Una vez que la pieza se pesa, el cálculo es inmediato.

“Si pesa ocho gramos o veinte gramos, se calcula al momento”, resume.

Venta o empeño: dos opciones para el cliente

Una de las particularidades del negocio es que no solo compra oro. También funciona como casa de empeños.

Eso significa que el cliente tiene dos opciones cuando entrega una joya.

La primera es la venta directa. En ese caso, el cliente recibe el dinero en el momento y la transacción queda cerrada.

La segunda opción es el empeño.

En ese sistema, la joya queda depositada como garantía a cambio de una cantidad de dinero. Si el cliente devuelve esa cantidad en el plazo establecido, recupera su pieza.

El plazo habitual es de un mes.

Sin embargo, Ramón reconoce que en su negocio suele existir cierta flexibilidad.

“Hay tiendas donde te pasas cuatro o cinco días y ya te lo quitan”, explica. “Aquí tenemos empeños que han llegado a tres meses”.

La razón es sencilla: su intención no es quedarse con las joyas.

“Mi intención no es quedarme con las joyas de nadie”, asegura.

Un sector con cada vez más competencia

El auge del precio del oro en los últimos años ha provocado que muchos negocios de compra de metales preciosos aparezcan en las ciudades españolas.

Pamplona no ha sido una excepción.

Ramón reconoce que la competencia ha aumentado, pero también afirma que su negocio ha logrado mantenerse estable.

“Se han montado muchas tiendas, pero nosotros seguimos trabajando igual”, comenta.

El secreto, según él, está en el trato con el cliente.

“La gente que viene aquí dice que se siente como en casa”.

Esa cercanía es uno de los elementos que más repite durante la conversación.

En un sector donde las operaciones económicas pueden generar dudas o desconfianza, el trato directo y la explicación clara del proceso se convierten en herramientas fundamentales.

El oro como refugio económico

Más allá del negocio diario, Ramón tiene una visión clara sobre el futuro del oro.

En su opinión, el metal precioso seguirá aumentando su valor.

“Yo creo que el oro va a subir por las nubes”, afirma.

No es una idea aislada. A lo largo de la historia, el oro ha sido considerado un refugio económico en tiempos de incertidumbre.

A diferencia de otros activos financieros, el oro mantiene su valor físico y su demanda en casi cualquier contexto económico.

Por eso muchas personas recurren a él cuando necesitan liquidez inmediata.

Las joyas guardadas en casa pueden convertirse rápidamente en dinero en efectivo.

Y ahí es donde entran en juego negocios como el de Ramón.

Un servicio pensado para resolver necesidades inmediatas

Quienes acuden a vender o empeñar joyas lo hacen por motivos muy distintos.

Algunos quieren deshacerse de piezas que ya no utilizan. Otros necesitan dinero rápido para afrontar un gasto inesperado.

También hay quienes simplemente sienten curiosidad por saber cuánto valen las joyas heredadas de un familiar.

En todos los casos, el objetivo del negocio es ofrecer una respuesta rápida.

“Máxima opción al instante, claridad y transparencia”, resume Ramón.

El proceso completo —tasación, explicación y pago— puede realizarse en cuestión de minutos.

Y para muchos clientes, esa rapidez es tan importante como el precio.

Horarios y contacto

El establecimiento Compro Oro Sancho el Fuerte 20 abre en diferentes franjas a lo largo de la semana:

Lunes:
9:30 – 14:00
16:30 – 19:00

Martes:
9:30 – 14:00
16:30 – 20:00

Miércoles:
9:30 – 14:00
16:30 – 19:00

Jueves:
9:30 – 14:00
16:30 – 20:00

Viernes:
9:30 – 14:00
16:30 – 19:00

Sábado:
9:30 – 14:00
16:30 – 20:00

Domingo cerrado.

Para consultas, el establecimiento dispone del teléfono 620 96 27 03.

Cuentan con otro establecimiento de la misma cadena en C/ Sangüesa 9, cuyo referente es Jesús Jiménez

Un negocio pequeño con una historia larga

En un mundo cada vez más digital, donde muchas operaciones financieras se realizan a través de pantallas y aplicaciones, la compra de oro sigue siendo una actividad profundamente presencial.

Tres generaciones después de que su familia comenzara el negocio en la calle Bergamín, esa sigue siendo la base de su trabajo.

 

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