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El rugby navarro lamenta que las administraciones aparquen el proyecto del nuevo campo en Pamplona

Según explicó la consejera, el posible inicio de las obras se traslada ahora a una horquilla temporal situada entre 2027 y 2029

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Zona de Berichitos donde proyectaba el campo

Zona de Berichitos donde proyectaba el campo

El rugby navarro ha expresado su profunda decepción tras confirmarse que las administraciones han decidido aparcar el proyecto del nuevo campo de rugby previsto en el área de Berichitos, junto a Aquavox San Jorge, en Pamplona. Una infraestructura largamente reivindicada por la Federación Navarra de Rugby–Nafar Rugby Federakuntza (FNR-NRF), que llevaba más de dos décadas sobre la mesa y que contaba con una dotación presupuestaria cercana a los dos millones de euros.

El proyecto estaba previsto para ejecutarse a partir de 2025 y disponía de una partida de 1,2 millones de euros en las cuentas municipales de Pamplona, además de otro millón de euros consignado entre 2024 y 2025 por parte del Instituto Navarro del Deporte y de la Actividad Física (INDAF). Sin embargo, durante el pasado año no se ha realizado ningún trabajo en el espacio previsto y la comparecencia de la consejera de Deporte, Rebeca Esnaola, ha confirmado los temores del sector: el proyecto queda, de momento, en suspenso.

Según explicó la consejera, el posible inicio de las obras se traslada ahora a una horquilla temporal situada entre 2027 y 2029, un plazo que ya excede la actual legislatura y, por tanto, el mandato de los actuales gobiernos foral y municipal.

Desde la FNR-NRF recuerdan que la necesidad de un campo de rugby público fue una de las principales carencias detectadas en el diagnóstico de infraestructuras deportivas realizado la pasada legislatura. «No exigimos estar por encima de otros deportes», subrayan desde la federación, «pero la falta de instalaciones específicas lleva más de veinte años siendo el principal freno para el desarrollo del rugby en Navarra».

La situación es especialmente complicada en Pamplona, donde los dos clubes de la capital, La Única e Iruña, suman más de 500 licencias deportivas, la mayoría de ellas de menores de edad. Actualmente, los casi 400 deportistas de La Única entrenan y disputan sus partidos en las instalaciones de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), mientras que el Iruña utiliza el campo de la Universidad de Navarra para entrenar y también juega sus encuentros oficiales en la UPNA, ya que el terreno universitario es de arena.

En el caso de la UPNA existe un protocolo de colaboración con el INDAF y la FNR que aporta cierta estabilidad al uso de las instalaciones. No ocurre lo mismo con el campo de la Universidad de Navarra, cuya utilización depende de la disponibilidad y la buena voluntad de una entidad privada. Además, ambos recintos se encuentran actualmente al límite de su capacidad y, en el caso de la UPNA, el césped requiere un mantenimiento muy exigente para poder cumplir los requisitos de homologación para competiciones de División de Honor, categoría en la que milita el primer equipo masculino de La Única.

El presupuesto anunciado para este año contempla una inversión de 500.000 euros para mejorar el campo de la UPNA, una cantidad que la federación considera claramente insuficiente para instalar hierba artificial, una actuación clave para garantizar su uso intensivo sin comprometer la homologación. De no superarse la inspección anual de la Real Federación Española de Rugby, La Única se quedaría sin ningún campo homologado en Navarra para disputar sus encuentros oficiales, siendo el recinto certificado más cercano el de Hernani, en Gipuzkoa.

Para la FNR-NRF, la demora del proyecto de Berichitos supone «una decepción relevante» y evidencia, a su juicio, la falta de voluntad política para cumplir un compromiso que ya contaba con una dotación presupuestaria significativa y que ahora se pierde. La federación agradece el trabajo realizado por los técnicos de las distintas administraciones y entidades implicadas, pero lamenta que la ilusión generada entre clubes y deportistas se haya transformado en tristeza y desencanto.

Tras años de reivindicaciones ignoradas por gobiernos de distinto signo, el rugby navarro había percibido un cambio de tendencia. «Hoy esa sensación se desvanece», concluyen desde la federación.

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